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miércoles, 6 de enero de 2010

Ola Gigante

Ola Gigante

 ¿Ola gigante?
Mar del Plata
nunca tuvo grandes desgracias. La vieja y estáticas placa continental en la
cual yace nunca movió un pelo desde hace muchos millones de años: ni
terremotos, ni maremotos, ni aluviones, ni excesivo frío, ni excesivos calores.
Un lugar estable con un clima generoso. Pero el hombre necesita alguna desgracia
y, si no la tiene, la crea. Un halo de tragedia es recordado confusamente e
incoherentemente por muchos marplatenses, mas pocos saben con certeza lo que pasó.
Aquí se lo contamos, gracias a relatos historiográficos de dos
enamorados de Mar del Plata: Barili y Marengo.




La
ola gigante del 21 de enero de 1954



Bañistas
que frecuentaban la playa Bristol, recuerdan el súbito crecimiento de las
aguas, que se registró el 21 de enero de 1954, pues fueron alcanzados por una
ola imponente que cubrió buena parte de la playa, castigando severamente a
quienes se encontraban en el mar y a las familias que cubrían esa zona ribereña.
En esa oportunidad los comentarios periodísticos y del público giraron
alrededor de ese fenómeno, repetición de uno similar, pero menos violento,
registrado en 1945, afectando a personas que se encontraban en la escollera
Norte del puerto local.

El
Departamento de Oceanografía de la Dirección General de Navegación e
Hidrografía del Ministerio de Marina, dio a conocer detalles sobre el
particular, después del estudio de los datos obtenidos en la faja registradora
del Mareógrafo Fundamental instalado junto al muelle del Club de Pesca. Se
desecha de plano la existencia de un terremoto, fenómeno que “por las
características geológicas del fondo del Océano Atlántico y de las costas
que lo rodean, es prácticamente imposible”. Sus características habrían
sido distintas pues la onda, con mayor longitud, hubiera comenzado a romper a
gran distancia de la costa.

El
día 21, a partir de las 10, se originaron varias oscilaciones del nivel del
mar, hasta producirse a las 11,05 la de máxima intensidad que en lapso de pocos
minutos hizo ascender la altura de dicho nivel en un metro, provocando una
extraordinaria corriente hacia la costa. En esos momentos la marea se encontraba
a media bajante. De acuerdo con el estudio a que nos referimos, ese fenómeno se
produjo por la concurrencia de tres factores:


  • Una serie de olas
    de pequeña altura y rápida sucesión coincidieron simultáneamente,
    dando como resultado un grupo de tres olas de gran altura y espaciadas dando
    como resultado un grupo de tres olas de gran altura y espaciadas
    aproximadamente cinco segundos entre sí.


  • Un ascenso gradual del nivel del mar que en seis minutos aumentó su
    nivel en un metro.


  • El mar muy tranquilo, lo que implica que las olas rompieran prácticamente
    en la orilla y descargaran la totalidad de su masa de agua sobre la playa
    firme.

En
el informe de referencia se sostiene que las posibilidades de repetición son ínfimas.
Lo que permite desechar todo temor de ser sorprendidos por algún
mini-terremoto.

Trascripto
del libro “La Historia de Mar del Plata” de Roberto T. Barili. Editorial Dársena.
30/9/1978.



Con
respecto a mi experiencia personal en el Club Náutico que ya comenté, ese día
y a esa hora, la marea dentro del puerto descendió casi un metro en pocos
instantes. Produciendo por lo tanto, un efecto contrario al de las playas céntricas
de Mar del Plata.


Natalio Marengo.
 

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